martes, 27 de noviembre de 2007

El miedo es tonto


A veces me pregunto, ¿por qué nos enseñaron a tener miedo desde pequeños? Si no venía el tío del saco, en el colegio los chicles tenían droga, o bien había un aviso de bomba y tenían que desalojar. Entre juegos de corro de recreo siempre había algo que truncaba nuestros sueños de niños. Y ahora que no lo somos tanto, seguimos teniendo miedo, miedo al miedo, miedo a querer y a que nos quieran.


A veces te miro a los ojos y tengo miedo, quizá sea por su profundidad, por lo mucho que me dicen, por su sinceridad. Me da miedo que se apague la luz y no volver a verlos más.

Incluso tengo miedo del pasado imposible, que dejó de existir hace tiempo. Tengo miedo de lo que perdí, de sueños rotos estancados en el camino. Sus manos, las que yo creía que serían para siempre y han sido para nunca. Me da miedo porque en aquel momento fui feliz, allí dónde estaba creía ser la mujer más feliz del mundo. Y algo sucede y te arrebata tus sueños.

Ahora soy feliz de nuevo, pero siempre queda algo de miedo. Quizá sea un miedo más valiente curtido con la esperanza y el orgullo, pero miedo definitivamente

1 comentario:

Anónimo dijo...

Actualizaaaaaa