martes, 28 de junio de 2011

Quizás crees que sabes
matar ranas
con tus manos,
vivir oblicuamente,
lejos de todos,
de ti y de mí, de nada.

Ahora sé que fui
tu chiringuito,
confeti-para-todos,
tarta los domingos
(si no te ensucias).

Debí imaginar
que lo que brillaba
eran trampas
en tus ojos.
Y el miedo
a exprimir mis huesos.

Me ha gustado
ser mi propia autopsia
para ti,
por ti.

En el destierro
hay gente con huesos de cuchillo.
caminan hacia ninguna parte,
con cotizaciones a la baja.

Sálvame de mí,
sácame las polillas
de los ojos.

4 comentarios:

kynikos dijo...

compartimos. me gusta tu blog ...y tu poema. mucho.
saludos

Ricardo Miñana dijo...

Escribes muy bien Ana.
un placer leerte.
que tengas una feliz semana.
un abrazo.

doble visión dijo...

Que buena la imagen de que las trampas brillen en los ojos.... excelente!

Anónimo dijo...

M I E R D A