jueves, 1 de julio de 2010

Amor a lo Mendeléyev

Lo hizo por amor.
Lo hizo por desidia.
Lo hizo por miedo.
Lo hizo. Eso es todo.

El sudor impregnaba el aula, el amor quinceañero latía con fuerza, y a veces rompía los puntos de sutura saliendo al exterior. Y el olor hacía el resto, mientras aprendíamos sobre el funcionamiento del intestino grueso, la fotosíntesis y las tabla periódica de los elementos. Ella me quería porque era la única que no la juzgaba por lo que no era y era capaz de entender sus miserias. Sus miserias no eran muy distintas de las mías, sólo tenían otro color, otra forma y eran de otro tiempo.
Y me escribió cartas de amor, y me compuso canciones de amor (en cintas de cassette), y tocaba con amor mi pelo mientras yo leía en voz alta entrecortada, como leen los niños que no tienen confianza en sí mismos (aclaro: siempre he leído muy bien en silencio).Y me cogía de la mano, y me miraba con esos ojos de animal a punto de salir de la madriguera. Pero como otras veces me pasaría más adelante, llegó el momento en que descubrí que no eran sus manos, no eran sus ojos, no era ella. Sólo el sudor, amor quinceañero, puntos de sutura. Lo hizo, eso es todo.

7 comentarios:

migas de locura dijo...

Pero, al menos, lo hizo.


Muá

Igor dijo...

Me ha gustado el texto, como siempre, lo que es mucho. ¿Dijo bien si lo que hizo es hacer el amor? ¿O no lo he pillado? ¿Lo que hizo acaso fue romper la relación? Me he quedado entre dos aguas, lo que tiene gracia y genera misterio.
Y hay frases de una precisión increíble, como este "me miraba con esos ojos de animal a punto de salir de la madriguera". Caray.

Belén dijo...

Hay gente que no puede hacer cosas, con lo cual hasta es de agradecer...

Besicos

Eria.. dijo...

Terminas de quitarme veinte años de encima...

Amarilla dijo...

encantador... podría convertirse en un amor en fuga, dentro de ambos!

Mela dijo...

Jooooo ... qué recuerdos cuando volaban aquellas notas con amor entre borrones! Fue bonito recrearse! Muacc

Mario dijo...

No sé cómo he llegado hasta aquí... Recorría la blogosfera en busca de palabras redentoras. Esas palabras que los amigos nos pronuncian, nos escriben, nos dedican.

Aun sin saber cómo he llegado, me quedo a seguir disfrutando de tu prosa.
Esta entra, huelga decirlo, es muy buena.

Saludos.