domingo, 12 de abril de 2009

Las piernas de Madonna y el bajo de Sid

El gas baja ahora que nadie lo pide, y sin embargo hay cosas que nunca cambian. La sensación de una despedida, o el sabor de la sal marina, siempre son las mismas y no tienen ni trampa ni cartón. El primer beso y el último se parecen en cuanto a especiales y únicos, de una forma o de otra. Hay cosas que nunca cambian como el nudo en la garganta de la primera cita o las ganas de correr en la última. Cervantes siempre será Cervantes, por mucho que hayas leído El Quijote un millón de veces, y el sonido del bajo que toca Sid (cuando lo toca) es igual que lo fue siempre, aunque John Simon Ritchie (que así es como le llamaba su madre) ahora esté debajo de la tierra como él quería y su bajo en casa de algún multimillonario amante de los mitos perdidos. Las piernas de Madonna siempre serán las mismas, aunque un montón de venas grisáceas empiecen a recorrerlas, síntoma inconfundible de la vegez y de tantos tirabuzones y vuelos mortales sobre el escenario. Clint Easwood usa el fusil con la misma energía que siempre, aunque ahora lo haga con la voz de la experiencia por delante. El sabor del fracaso tiene la misma cara y el miedo a la muerte viste siempre de la misma manera y no entiende de distinciones. La piel de las manitas de un bebé te recordarán que todo lo que has vivido ya no tiene marcha atrás, y no lo puedes rebobinar como una antigua cinta de VHS. Y el bueno de Woody, que siempre tiene que estar en todos los saraos, seguirá siendo el mismo haga Vicky o haga Manhattan y podrá ser si quiere judío, apostólico o romano. Siempre y cuando a Soon Yi no le importe, claro.



3 comentarios:

Kraxpelax dijo...

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- Peter Ingestad, Sweden

eme ce dijo...

Y las letras siempre acolchan las penas y el tecleado camufla un poco los gimoteos de los domingos tristones.

Cristina Calle Cordero dijo...

"Sin trampa ni cartón"...las cosas que no cambian, tu pequeña boca, a veces, reza verdades sin haberlas pensado.
Qué lástima no recordar el último beso igual que el primero...
Qué pena no haber leído jamás el Quijote, o no...
John Simon me parece un nombre digno para que lo grite una madre desde una ventana
Clint ha muerto como quería, metafóricamente, y Woody algún día también lo hará :-)
Qué suerte que tú sigas siendo igual.
te echo de menos