lunes, 7 de octubre de 2013

Escritora y personaje. Una historia de amor

Abrió los ojos por primera vez en tres semanas. Cuando abrió los ojos no lo vio a él. En su lugar había una monja y muchos crucifijos. Tenía un extraño sabor a química, como a speed o a cocaína. Podía pensar muchas cosas, pero no podía decir ninguna. La mascarilla de oxígeno le apretaba las sienes, y sus brazos, enganchados en un millón de cables le impedían moverse.
Cuando abrió los ojos, esperaba haberle encontrado a él. Pero en lugar de eso, una monja la miraba con los ojos escudriñándole el alma.
Joder, ¿por qué coño están escribiendo sobre mí? se preguntó. ¿Acaso es divertido escribir sobre alguien que ha estado a punto de morir y cuyo novio la ha abandonado?Bueno, si quieres que te diga algo, la monja con los crucifijos tiene su aquel, además ¿quién te ha dicho que él te haya dejado? A lo mejor se está fumando un cigarrillo fuera o se ha ido a dormir. ¿Por qué siempre sacas las peores conclusiones? Bueno, me estoy haciendo pis en una sonda, creo que no estoy en un buen momento para reivindicar el optimismo. Y esta monja tampoco me deja un momento de tranquilidad. ¿Por qué está aquí?, Vas a matarme, ¿es eso?
No, no voy a matarte, de momento, estoy pensando qué hacer contigo… creo que a la mayor parte de los lectores les gustan los finales felices… pero yo aún no tengo claro si quiero escribir para ese tipo de público. Bueno, descansa, déjame pensar, seguro que se me ocurre algo. ¿Puedes al menos quitarme estos cables y la mascarilla?¿hola?, ¡¡¡¡¡TE ESTOY HABLANDO!!!!!


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1 comentario:

Darío dijo...

Si será ansioso este personaje...