sábado, 28 de julio de 2012

Sin Miedo

Acerco mi mano
a una jauría
de animales asustados.

Le miro a los ojos
señor policía
no le tengo miedo
usted
también
desayuna
desgracias.

El lactante crece y grita
y vomita
a marchas forzadas.
Empieza siendo algo
y se olvida de sí mismo.

Oh, capitán, mi capitán!

La mistela nos devora
y naufragamos entre heces.

2 comentarios:

marcela dijo...

me encanta, me encanta la realidad hecha poesía, sin epatar, sin querer impresionar y sin duda consiguiéndolo.
un saludo

emiliano dijo...

"desayuna
El lactante
y naufragamos entre heces."

!!