domingo, 10 de enero de 2010

Mentiras o cómo hacerse mayor

Tenía problemas de sociabilidad con el resto de sus compañeros de clase y sus padres decidieron regalarle un Botia Macracantha. Cuando llegaba de clase se plantaba enfrente de la pecera y le miraba como queriendo decirle algo, pero sin llegar a atreverse. Pancho, que así se llamaba el ejemplar de la familia de los Botias, seguía a lo suyo, explorando el poco mundo que había en su pecera de cristal adornado con un buzo de goma y corales de mentirijilla.

-Creo que es anoréxica, ¿tú que opinas?

-Puede ser.

-¿Y el pez va a ayudar?

-No creo.

En realidad sus padres hacía mucho tiempo que habían dejado de quererse, aunque desde que ella tiene uso de razón, no recuerda ningún momento en que se hayan querido. Quizá inventaron un juego parecido a quererse y todos estos años han seguido las reglas. Quizá sí, quizá sea el mejor modo de hacer las cosas, para no romper su curso natural.

Como Pancho no ayudó en absoluto a resolver los problemas escolares de la niña, decidieron ir a un clima adecuado para ella. Los médicos aconsejaron un clima cálido y un lugar tranquilo para estar, alejado del estrés, los supermercados y del tráfico.

Hicieron las maletas y las apilaron como pudieron en el monovolumen. Ella no se había olvidado de su amigo Pancho, después de todo habían compartido algunos momentos juntos.

-Él no puede venir, cariño.

-Pero ¿por qué?

-Porque podría marearse.


Montaje. Ana Delgado

22 comentarios:

eme dijo...

Por eso le echó una pastilla para dormir en el agua. "Seguro que así no vomita"

Espérame en Siberia dijo...

Pero los peces no se marean. Qué mala persona :(

Igor dijo...

Fino humor y tragedia. Trozo de realidad cotidiana, de drama que se intuye detrás del texto. Claro, hay mucho más.
El breve, muy breve, retrato de los padres, todo un logro. ¿A cuántos muchos se les podría aplicar la fórmula que mencionas?

Me ha gustado mucho, quizás el que más de los pocos que he leído.
¿Qué más puedo decir? Seguiré esperando el próximo post.

Belén dijo...

Flaco favor le hacen si no se puede ir con su amigo...

Besicos

pqueno dijo...

realmente hermoso


abrazos etc

eme dijo...

(Me mira usted demasiado bien)

Bohemia dijo...

que lindo tu blog, me trajo el azar pero...¡me quedé yo!

Juan Antonio dijo...

Lograste construir realidad. Me acoge tu espacio también, saludos y una sonrisa para ti Ana.

Roberto dijo...

antes de nada, me encantó ese fotograma de "al final de la escapada" que preside tu blog...Creo que llevo la tira de tiempo enamorado de Jean Seberg, me fascina...

leí algunos de tus textos...me encantó, tu escritura es diferente...

No se me va de la cabeza, Pancho tan sólo a un millón de años luz de ella, tan sola también...

Lorraine dijo...

Evoca Amélie, una tragedia de algo que desde fuera pueda parecer muy insignificante. Genial 100%.
Un besito!!

DANI dijo...

Te imagino escribiendo esto y de fondo sonando "miss misery" de Elliott Smith.(como en una banda sonora)

En realidad son tus historias las que me hacen soñar canciones ;)

Besos encantados

merygu dijo...

"Quizá inventaron un juego parecido a quererse y todos estos años han seguido las reglas"

Muy lindo... Beso Ana.

Rut Salazar dijo...

Me gustó mucho este post... el que más me ha gustado de los que he leído entré al blog por accidente pero he pasado un buen rato. daré más vueltas por aquí.
saludos

Mauro Mateos (El Calaverita) - Periodista Cultural. dijo...

saludos desde esquel, patagonia

www.egononfui.com.ar

Claudia. dijo...

Me gustó. buena redacción, buen manejo.
apreovecho de darte las gracias por devolverme el comentario :)

Cesc dijo...

Los peces no tienen memoria, asi que si se marean no te lo echaran en cara...

Mela dijo...

Que estrés de viaje ... habrá que llevárselo a escondidas! Cada uno que viva su mentira pero, cuando menos, que me dejen construir la mía propia! No dejo a Pancho, NI LOCA! Muacc

Anónimo dijo...

Daría igual que Pancho hubiera podido ir con su amiga.

Esos peces naranjas dentro de una bolsa de plástico transparente y llena de agua los suelen regalar en las ferias, y suelen durar vivos aproximadamente una semana.

Por esta regla de tres, entre que se lo compraron a la niña, que le llevaron al médico y que decidieron mudarse (y se mudaron), tuvo que transcurrir un periodo máximo de seis días.

Gran entrada, Ana.


Mario

Lucrecia Borgia dijo...

Dos amigos se encuentran por la calle y le dice uno :
Pepe ! Cuanto tiempo sin verte, que es de tu vida ?
y le contesta: es que he estado estudiando y por eso no nos vemos¡
Tú estudiando? y que estudias ?
el otro le dice ; Logística.
Logistica ...y que es eso ?
Si hombre, verás,
tu tienes pecera ?
Sí.
Bien, si tienes pecera,te gustan los peces y si te gustan los peces,
te gustan los animales y si te gustan los animales, te gusta la naturaleza
y si te gusta la naturaleza, te gustan las cosas bonitas y si te gustan las cosas bonitas,
te gustan las mujeres, o sea que eres un macho.
El otro, un poco pensativo le dice: Vale!
Total que se va y al cabo de un rato se encuentra con otro amigo y le dice :
Oye, sabes a quien he visto ?,
a Pepe, que ha estado estudiando Logística.
¿y que es eso?
Sí hombre, tu tienes pecera?
No.
Entonces tío, tú eres maricón.

Anne Bonny dijo...

El mejor regalo que la podían hacer a su hija es un divorcio a tiempo. Creo que vivir con esas reglas impuestas y decorativas no la ayudan ni comprándola un acuario.

El montaje muy original, me ha gustado, Ana.

Un besito y encantada de estar por aquí. Me quedo.

a smart chimp dijo...

Hola, Ana, empezaba a extrañarte...

Muchas gracias por comentar, aunque sobretodo por pasarte y más aún por leer.

En cuanto a nuestro ya casi querido Clown Loach (no confundir con Ken, cuidado! ;):

"Finalmente convenció a sus padres, o quizás se cansaron de escucharla o de imaginarse su cara el resto del viaje y de vivir con un remordimiento más, pese a que ya los vieran más como hábito que como molestia.
Pancho tuvo su lugar en el magro regazo de su amiga. A la segunda curva, vomitó contra pronóstico y empezo a boquear en su excreción. Ella probó con la pastilla para dormir, esperando que no vomitara más. Pancho no volvió a vomitar.
-¡Cierra la ventanilla, cariño!
- Ya voy, mamá..."

Nos leemos ;)

Cristina Calle Cordero dijo...

A veces el amor entre las personas dura menos que la vida de ese pez naranja. A veces tenemos memoria de pez y se nos olvida cuánto dura el amor. A veces lo que dura una vida no es suficiente para recordarlo.
Me quedan menos de dos semanillas aquí, me gustaría verte para decirte hasta luego no?
Un beso.